Como cada principio de año la Fundación máshumano ha reunido a los expertos de primer nivel que integran su Patronato para tratar de analizar y prever el contexto actual (económico, social, tecnológico) en el que deberán moverse las empresas en los próximos meses, pues este impactará directamente en sus planes estratégicos y en sus políticas de gestión de personas. A través de dos mesas de debate, los expertos han compartido una visión estratégica, con una mirada humanista, sobre el futuro y la sostenibilidad de las organizaciones. La jornada la Fundación máshumano, que ha tenido lugar en la sede de Sagardoy Abogados, ha contado con la participaron de Íñigo Sagardoy, presidente de la Fundación máshumano y de Sagardoy Abogados; Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research; Laura González-Molero, presidenta de APD y consejera de varias compañías cotizadas; Ana Argelich, presidenta y directora general MSD en España; y Plácido Fajardo, socio director de Leaderland y alto directivo en recursos humanos y liderazgo. El acto ha estado moderado por Beatriz Sánchez Guitián, directora general de la Fundación máshumano y Tomás Pereda, subdirector general.

Con relación a la economía española y el mundo empresarial, Rafael Doménech ha compartido las últimas previsiones macroeconómicas de BBVA Research, destacando el intenso aumento en España de la inmigración en los últimos tiempos, que compensa el práctico estancamiento de la población española. Un factor que podría ser determinante ante la actual problemática para cubrir vacantes en determinados puestos, del mismo modo que lo sería aprovechar el potencial del talento senior.

Además, para mejorar las tasas de desempleo joven, femenino y de mayores de 50 años, Doménech ha afirmado que “hay una gran falta de capital humano con la capacitación necesaria en algunos sectores, unido a un problema de relevo generacional”. Por eso “es necesario avanzar en la flexibilización del mercado laboral y activar políticas activas que impulsen el mercado de trabajo, con el fin de detectar cuáles son las necesidades de nuestro tejido productivo e identificar las deficiencias de las personas que están dispuestas a trabajar. Esto implica activar planes de formación, de reskilling y upskilling”.

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Por su parte Laura González Molero ha augurado un año marcado por la volatilidad, los riesgos geopolíticos, los desafíos tecnológicos, como la ciberseguridad y la inteligencia artificial y los aspectos climáticos. En este sentido, ha recordado la necesidad de que los mapas de riesgos se incluyan en las agendas de todas las organizaciones, independientemente de su tamaño o sector. Asimismo, ha comentado que las empresas se verán impactadas por la escasez de talento cualificado, la fuga de talento joven y mayores exigencias regulatorias medioambientales.

Ante este escenario complejo, González-Molero ha querido lanzar un mensaje optimista pues “lo importante es tener un diagnóstico correcto y apalancarnos en las fortalezas de nuestra industria, como el ingenio, la creatividad o la resiliencia, para poder sortear los obstáculos”. Además, ha enfatizado en la importancia cada vez mayor de los aspectos ESG y en que cualquier organización pueda apoyarse en un buen gobierno corporativo porque “se trata del mejor instrumento para tomar las decisiones adecuadas de manera ágil uniendo viabilidad y sostenibilidad”.

En este sentido, también ha destacado el papel relevante de los aspectos sociales, sobre todo los relacionados con la atracción y fidelización de un talento escaso, apuntando que “es necesario analizar cómo podemos aportar valor en las comunidades donde estamos presentes y en la sociedad, a través del cumplimiento de toda la normativa salarial o de igualdad, algo que cada vez está más regulado y presente en la agenda de los consejos de administración”.

La aceleración del mundo en el que vivimos sin duda también impacta en el ámbito laboral de los recursos humanos y del talento. Así lo ha expresado Íñigo Sagardoy, quien a partir de diferentes estudios y foros ha identificado cuáles serán las prioridades en 2024 para las áreas de gestión de personas.

“Aparte de los temas tradicionales”, dijo, “como la política de remuneración salarial o la jornada, preocupan aspectos relacionados con la capacidad del liderazgo para navegar en un mundo de gestión de riesgos; cómo avanzar en nuevas forma de trabajo y en modelos híbridos conectando a los equipos con la cultura y propósito empresarial; cuáles son las herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial idóneas para optimizar la función de RRHH; cómo afecta la transformación continua al compromiso de los empleados; de qué forma implantar con éxito programas de desarrollo profesional; y cómo hacer frente a los poli riesgos y a los desafíos de la Inteligencia Artificial, que según distintos informes, parece que en el ámbito de los RRHH será una herramienta más de ayuda a la productividad que de sustitución”.

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Sagardoy también ha querido destacar cinco tendencias que afectarán al ámbito laboral, como son una mayor regulación, la importancia de la jurisprudencia derivada de los litigios que surgirán al interpretar una normativa muy novedosa, la protección de los derechos fundamentales de los empleados y de la negociación colectiva, y el papel de la empresa como cooperador de las políticas públicas. “Todos estos aspectos hacen que la función de Recursos Humanos y relaciones laborales tenga cada vez mayor peso estratégico”, ha concluido.

Ana Argelich ha destacado el papel protagonista de la ciencia, sobre todo a raíz de la pandemia, poniendo en valor los grandes avances en investigación y las importantes oportunidades de empleo que ofrece. Sin embargo, a pesar de que España es uno de los principales hubs en inversión e investigación clínica, Argelich ha apuntado que el sector se enfrenta a la rigidez del mercado laboral para acceder o fidelizar al talento que necesitan.

“Nos cuesta encontrar profesionales con talento y desarrollo y, además, muchos se acaban marchando. Es necesario desplegar medidas para atraer y fidelizar a ese talento”. La experta también ha destacado cómo la tecnología está ayudando a la industria a ser más eficiente y ecológica y de qué forma la inteligencia artificial y el manejo de datos de forma controlada puede ayudar al avance de la investigación. Como cierre de su intervención, ha hecho referencia a aspectos sociales, donde “cada vez se percibe un mayor esfuerzo por parte de las empresas en temas de inclusión, equidad y diversidad y en promover el desarrollo y formación de las personas”, explicó.

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Por último, Plácido Fajardo ha hablado de las oportunidades y riesgos de la Inteligencia Artificial, aludiendo a grandes momentos de crecimiento tecnológico como los de los años 90 y 2000, cuando provocaron una aceleración en el empleo de determinados perfiles, pero también vinieron acompañados de importantes reducciones de plantilla.

“Los avances tecnológicos”, señaló, “siempre han impactado en la sociedad, en el empleo y en el mundo del trabajo. Han tenido siempre una cara A y una cara B y eso ocurre todavía más ahora”. Así, sobre el frenético avance de las inteligencias artificiales, el experto en talento y liderazgo ha destacado sus enormes ventajas, al tiempo que ha confesado sentir cierta sensación de acoso ante la asunción por parte de esta tecnología de cada vez más capacidades tradicionalmente humanas, ante lo que ha recomendado “centrarnos precisamente en esos atributos que son los que nos permiten conectar con otros seres humanos de forma que ninguna máquina puede hacer: liderar, inspirar, emocionar o tomar decisiones basadas en la ética y la conciencia”.

Por otro lado, ha hecho hincapié en que la inteligencia humana ha sido capaz de superar múltiples obstáculos a lo largo de la historia, destacando la necesidad de poner en valor lo humano y los atributos que hacen que atraigamos el interés y afecto de los demás, también en el mundo de la empresa ya que “el mundo corporativo también se hace de afectos, intereses y afinidades, algo donde la IA todavía no es capaz de llegar”.

Por último, sobre qué cualidades serán necesarias para que la Inteligencia Artificial avance a una u otra velocidad, ha identificado la confianza que esta tecnología nos genere como un aspecto clave, añadiendo que “La confianza es un atributo esencialmente humano que tenemos en las personas, se construye con los años y se destruye en minutos”.


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