Proyecto PRIOCONEX: Priorizar la conservación de las plantas más desprotegidas





Noticia publicada el

22 de diciembre de 2022

El JBO participa en un estudio destinado a definir prioridades en la conservación ex situ de la vegetación autóctona.

La conservación ex situ, en el caso de las plantas, consiste en guardar tejidos vivos de especies de interés (generalmente semillas) en bancos de germoplasma para su uso futuro en actividades de investigación o restauración. El JBO y su banco de germoplasma, gestionado por la Unidad de Anillo Verde y Biodiversidad de Vitoria-Gasteiz, tiene una amplia experiencia en esta materia, y por ello, durante los últimos dos años y medio, ha colaborado con la Sociedad de Ciencias Aranzadi, el Instituto Pirenaico de Ecologia-CSIC, la Universidad de Salamanca, la Universidad de Vigo, Kew Botanic Gardens, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con la ayuda del fotógrafo José Vicente Ferrández, para llevar a buen puerto este proyecto subvencionado por la Fundación Biodiversidad.

Priorizar es fundamental para abordar tareas de conservación de la biodiversidad y los catálogos de protección de especies son el resultado de ello. No obstante, rara vez se tienen en cuenta criterios de diversidad genética y capacidad de adaptación frente a perturbaciones a la hora de priorizar. Por ello, muchas veces los trabajos de conservación ex situ no se ajustan a las necesidades reales de conservación. Así es como nace el proyecto PRIOCONEX, que a través del estudio de especies que presentan incertidumbre taxonómica o alta vulnerabilidad ante el cambio climático, pretende demostrar que los factores genómicos y adaptativos que caracterizan a las plantas han de ser los que condicionen la priorización de especies en todo proceso de conservación.

Concretamente, el proyecto se ha centrado en el estudio de diversas especies endémicas de flora de alta montaña del norte peninsular, tales como las plantas rompepiedras (género Petrocoptis) y los jazmines de roca (género Androsace). Después de llevar a cabo una serie de experimentos en las localidades de San Sebastián, Jaca, Monzón y Vitoria-Gasteiz, la metodología PRIOCONEX se ha asentado sobre 4 pilares fundamentales: el estudio en conjunto de la morfología y la función de las plantas de interés, el análisis en laboratorio de su diversidad genética e historia evolutiva, la evaluación de su potencial de reproducción sexual en diferentes condiciones ambientales, y el cultivo en distintas zonas geográficas de semillas de poblaciones o especies diferentes en circunstancias semejantes. Los datos que se obtienen a partir de estos procedimientos, permiten valorar las posibilidades de supervivencia y reintroducción de cada planta, y adecuar las estrategias de conservación a las cualidades y limitaciones (plasticidad fenotípica) de las mismas.

Urge identificar y caracterizar de manera prematura y con criterios bien fundamentados las especies y poblaciones más sensibles al cambio climático para que los organismos oficiales puedan pautar las medidas más adecuadas para su gestión. Así, la metodología que aporta este proyecto constituye un medio para catalogar las especies que presentan un futuro incierto a día de hoy y facilitar la integración del acervo genético de la mayor parte posible de las especies de interés en los bancos de germoplasma.

Las memorias finales del proyecto se pueden consultar en el repositorio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)(Se abre en una ventana nueva).

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